Así se refirió sobre la protesta que realizó el campo por 130 días.
“Es hoy un día de profundo dolor porque más allá de tener la absoluta seguridad
del paso dado, después de haber estado estos años en el bloque del Peronismo, no es fácil tener que pasar este momento, o ver la posibilidad en el futuro de constituir un monobloque, alejada de tantos compañeros”.
“Es hoy un día de profundo dolor porque más allá de tener la absoluta seguridad
del paso dado, después de haber estado estos años en el bloque del Peronismo, no es fácil tener que pasar este momento, o ver la posibilidad en el futuro de constituir un monobloque, alejada de tantos compañeros”.Cuando María del Carmen Alarcón (foto) pronunció esas palabras se dirigía a sus pares de la Cámara de Diputados de la Nación por última vez en su calidad de presidenta de la comisión de Agricultura y Ganadería. Corría el año 2006 y el bloque del FpV le había bajado el pulgar, por orden directa de la Rosada, sacándola de la comisión que presidía desde 2004. Alarcón se había opuesto enfáticamente al cierre de la exportación de carne vacuna, la medida que supo contraponer entonces el gobierno al aumento del precio de la carne. Ese fue tal vez el antecedente más concreto que marcó el primer escalón de conflicto que podría considerarse grave en la relación entre el kirchnerismo, el campo, y el propio oficialismo que comenzaba a mostrar su disidencia en los hechos y no ya a las puertas
cerradas del bloque.“¿Qué me importa mi futuro político, si millones de argentinos tienen que seguir viviendo en la indigencia y en la exclusión, por la falta de políticas activas de producción, empleo, y desarrollo?”, era la pregunta que lanzaba desde la soledad de su banca la diputada en la recordada sesión, sin esperar respuesta de sus antiguos compañeros que ahora le esquivaban la mirada. Pero “la negra es brava” solían decir desde el mismo oficialismo por aquellos días, tratando de eludir sin éxito la repercusión que había alcanzado el desplazamiento de un pensamiento disidente dentro del bloque. Alarcón nunca se calló y fortaleció su brazo político, la agrupación Pampa Sur que creó junto con otro ex diputado, Miguel Saredi, un hombre oriundo del interior profundo bonaerense.En las últimas sesiones del Congreso, con el tratamiento de las retenciones móviles, cuando 14 diputados del oficialismo se negaron a votar el proyecto del Ejecutivo, y cuando en el Senado cerca de unas decena de legisladores del FpV lograron empatar los tantos para que Cobos terminara de mandar al archivo la 125, más de uno se habrá acordado de “la negra”.
cerradas del bloque.“¿Qué me importa mi futuro político, si millones de argentinos tienen que seguir viviendo en la indigencia y en la exclusión, por la falta de políticas activas de producción, empleo, y desarrollo?”, era la pregunta que lanzaba desde la soledad de su banca la diputada en la recordada sesión, sin esperar respuesta de sus antiguos compañeros que ahora le esquivaban la mirada. Pero “la negra es brava” solían decir desde el mismo oficialismo por aquellos días, tratando de eludir sin éxito la repercusión que había alcanzado el desplazamiento de un pensamiento disidente dentro del bloque. Alarcón nunca se calló y fortaleció su brazo político, la agrupación Pampa Sur que creó junto con otro ex diputado, Miguel Saredi, un hombre oriundo del interior profundo bonaerense.En las últimas sesiones del Congreso, con el tratamiento de las retenciones móviles, cuando 14 diputados del oficialismo se negaron a votar el proyecto del Ejecutivo, y cuando en el Senado cerca de unas decena de legisladores del FpV lograron empatar los tantos para que Cobos terminara de mandar al archivo la 125, más de uno se habrá acordado de “la negra”.Ahora ubicada como una de las referentes del peronismo que no se alinea con el gobierno actual, Alarcón se desempeña como secretaria de Integración Regional de la provincia de Santa Fe, cargo en el que la designó el gobernador socialista Hermes Binner. La fundadora y alma mater del grupo Pampa Sur alentó el martes a potenciar la cadena productiva de maíz para generar “más trabajo, salud y educación, y menos pobreza”, en ocasión de participar en el Congreso organizado por la cadena de Maíz y Sorgo Argentinos, Maizar del pasado martes 22 en Buenos Aires. “Parece una utopía proponernos generar un programa de retención de vientres porque las exportaciones están hoy casi cerradas”, comentó Alarcón en diálogo con El Enfiteuta. “Sin embargo, desde la política, apuntamos a que en 2011 ocupe el poder un Gobierno nacional que se relacione con la cadena productiva y esté abierto a la comercialización de nuestros productos en el exterior, sin descuidar el mercado interno”, adelantó sin vueltas Alarcón de cara a las próximas elecciones presidenciales. La titular de Pampa Sur destacó que la cadena de maíz está “fuertemente” relacionada con “la industrialización y el valor agregado pero también con nuestra identidad como pueblo”, y rechazó la idea de que el grano no posea valor agregado al considerar que el maíz tiene “cerca de 450 productos derivados”.
En relación al conflicto desatado entre el Gobierno nacional y los productores agropecuarios por la resolución 125, Alarcón rescató que la protesta “renovó el sentido de identidad de los argentinos”, y también, dijo, “nos enseñó que nuestra sociedad está compuesta por industriales, empresarios, ciudadanos pero también por productores” agropecuarios. Desde la agrupación que conduce la ex diputada hace tiempo que se viene denunciando el “profundo desconocimiento” de los sectores de la política con poder de decisión nacional acerca de las demandas y requerimientos del sector agropecuario. El conflicto abrió los ojos a la sociedad urbana que ignoraba en su mayoría las características del sector y su peso en la economía nacional. Hoy es el principal tema de la agenda política y en esto, hay que decirlo, “la negra” fue una pionera.

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