
La 21ª edición de la Fiesta del Tomate Platense tuvo lugar el pasado sábado 7 de febrero en la Estación Experimental Gorina. Desde
el escenario, el ministro de Desarrollo Agrario de la provincia de
Buenos Aires, Javier Rodríguez, lanzó un mensaje directo al presidente
de la Nación, Javier Milei, al cuestionar con dureza el modelo económico
vigente y su impacto sobre la producción de alimentos.
Ante productores, técnicos, instituciones y público en general, Rodríguez remarcó: "Hoy
importamos más tomate del que exportamos. Los argentinos ni siquiera
producimos todo el tomate que consumimos. Eso expone lo absurdo del
modelo actual", haciendo referencia al récord de importaciones de tomate
que tuvo la Argentina en 2025. Con esta declaración el dirigente condensó el malestar de amplios sectores del agro regional frente a las políticas nacionales.
El
funcionario sostuvo que este esquema no solo debilita a los productores
locales, sino que también atenta contra la soberanía alimentaria. En
este sentido, Rodriguez señaló: "¿Cuánto más hay que decir para demostrar que este camino no funciona?". Y reclamó un cambio de rumbo que priorice la producción nacional por sobre la apertura indiscriminada de importaciones.
En
paralelo a la crítica al Gobierno nacional, Rodríguez reivindicó el
valor productivo y simbólico del tomate platense, una variedad histórica
reconocida por su sabor, aroma y alto contenido de jugo. Recordó que
su recuperación fue posible gracias a la persistencia de los
productores y al trabajo del sistema científico, con un rol clave de la
Universidad Nacional de La Plata, que permitió rescatar, multiplicar y
poner nuevamente en valor las semillas tradicionales.
Uno de los hitos destacados fue el registro del tomate platense como semilla criolla en 2023 ante el INASE. Para
el ministro, este paso fue fundamental para evitar la apropiación
privada de un patrimonio colectivo. Y subrayó: "Ningún privado puede
adueñarse de esta semilla. Es patrimonio de la comunidad y, sobre todo,
de los productores".
En ese marco, Rodríguez también expresó su
preocupación por los acuerdos comerciales internacionales y por la
posible adopción de esquemas más restrictivos en materia de propiedad
intelectual, como UPOV 91. Según advirtió, este tipo de compromisos
podría poner en riesgo la producción local, la trayectoria cultural del
agro argentino y el desarrollo científico nacional, en línea con un
modelo que prioriza intereses externos por sobre los locales.

La Fiesta del Tomate Platense volvió a mostrar la potencia del entramado productivo de cercanía. Con
una participación de más de 137 puestos de alimentos, frutas y
verduras, artesanías, semillas, viveros e instituciones, muchos de ellos
inscriptos en el registro PUPAA, dieron cuenta de una economía regional
viva, que apuesta a los circuitos cortos de comercialización y al
vínculo directo entre productores y consumidores.
Para finalizar Rodríguez sostuvo: "Defender
la producción local es defender la capacidad de decidir nuestro propio
modelo de desarrollo", haciendo referencia al sentido político del
encuentro al hablar de soberanía, no solo alimentaria sino también
científica y tecnológica. Y agregó, que más allá del festejo,
funcionó como una señal de fuerte desaprobación hacia el presidente
Milei y su política agroalimentaria.
De acuerdo con lo expuesto
por el ministro bonaerense, mientras el Gobierno nacional profundiza un
modelo de apertura a partir de numerosos acuerdos internacionales, que
incrementa las importaciones, desde los territorios productivos crece el
reclamo por políticas que protejan a las economías regionales, valoren
el trabajo local y preserven los alimentos como parte de la identidad y
la soberanía del país. En ese contraste, la producción hortícola
aparece no sólo como una actividad económica, sino como una forma de
resistencia frente a un esquema que, según advirtió, desprecia el
entramado productivo nacional.
Fuente: Ministerio de Desarrollo Agrario de la Provincia de Buenos Aires.
La 21ª edición de la Fiesta del Tomate Platense tuvo lugar el pasado sábado 7 de febrero en la Estación Experimental Gorina. Desde
el escenario, el ministro de Desarrollo Agrario de la provincia de
Buenos Aires, Javier Rodríguez, lanzó un mensaje directo al presidente
de la Nación, Javier Milei, al cuestionar con dureza el modelo económico
vigente y su impacto sobre la producción de alimentos.
Ante productores, técnicos, instituciones y público en general, Rodríguez remarcó: "Hoy importamos más tomate del que exportamos. Los argentinos ni siquiera producimos todo el tomate que consumimos. Eso expone lo absurdo del modelo actual", haciendo referencia al récord de importaciones de tomate que tuvo la Argentina en 2025. Con esta declaración el dirigente condensó el malestar de amplios sectores del agro regional frente a las políticas nacionales.
El funcionario sostuvo que este esquema no solo debilita a los productores locales, sino que también atenta contra la soberanía alimentaria. En este sentido, Rodriguez señaló: "¿Cuánto más hay que decir para demostrar que este camino no funciona?". Y reclamó un cambio de rumbo que priorice la producción nacional por sobre la apertura indiscriminada de importaciones.
En
paralelo a la crítica al Gobierno nacional, Rodríguez reivindicó el
valor productivo y simbólico del tomate platense, una variedad histórica
reconocida por su sabor, aroma y alto contenido de jugo. Recordó que
su recuperación fue posible gracias a la persistencia de los
productores y al trabajo del sistema científico, con un rol clave de la
Universidad Nacional de La Plata, que permitió rescatar, multiplicar y
poner nuevamente en valor las semillas tradicionales.
Uno de los hitos destacados fue el registro del tomate platense como semilla criolla en 2023 ante el INASE. Para el ministro, este paso fue fundamental para evitar la apropiación privada de un patrimonio colectivo. Y subrayó: "Ningún privado puede adueñarse de esta semilla. Es patrimonio de la comunidad y, sobre todo, de los productores".
En ese marco, Rodríguez también expresó su preocupación por los acuerdos comerciales internacionales y por la posible adopción de esquemas más restrictivos en materia de propiedad intelectual, como UPOV 91. Según advirtió, este tipo de compromisos podría poner en riesgo la producción local, la trayectoria cultural del agro argentino y el desarrollo científico nacional, en línea con un modelo que prioriza intereses externos por sobre los locales.

La Fiesta del Tomate Platense volvió a mostrar la potencia del entramado productivo de cercanía. Con
una participación de más de 137 puestos de alimentos, frutas y
verduras, artesanías, semillas, viveros e instituciones, muchos de ellos
inscriptos en el registro PUPAA, dieron cuenta de una economía regional
viva, que apuesta a los circuitos cortos de comercialización y al
vínculo directo entre productores y consumidores.
Para finalizar Rodríguez sostuvo: "Defender la producción local es defender la capacidad de decidir nuestro propio modelo de desarrollo", haciendo referencia al sentido político del encuentro al hablar de soberanía, no solo alimentaria sino también científica y tecnológica. Y agregó, que más allá del festejo, funcionó como una señal de fuerte desaprobación hacia el presidente Milei y su política agroalimentaria.
De acuerdo con lo expuesto por el ministro bonaerense, mientras el Gobierno nacional profundiza un modelo de apertura a partir de numerosos acuerdos internacionales, que incrementa las importaciones, desde los territorios productivos crece el reclamo por políticas que protejan a las economías regionales, valoren el trabajo local y preserven los alimentos como parte de la identidad y la soberanía del país. En ese contraste, la producción hortícola aparece no sólo como una actividad económica, sino como una forma de resistencia frente a un esquema que, según advirtió, desprecia el entramado productivo nacional.
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