Nueve de los 20 complejos analizados alcanzaron cifras récord, aunque el sector registró su menor participación en las ventas externas argentinas desde 2019.
as ventas externas argentinas totalizaron en USD 49.454 millones entre enero y junio, un 24% más que en igual período del año pasado. Dentro de ese volumen, las cadenas vinculadas al agro aportaron 5,7 de cada diez dólares obtenidos por el país.
De acuerdo con el último informe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), la participación agroindustrial se ubicó en el 57% del total nacional, el registro más bajo desde 2019. La reducción respondió principalmente al crecimiento del rubro combustibles y energía, que en apenas seis meses alcanzó el equivalente al 68% de todo lo exportado durante 2025.
Aunque esos envíos todavía representaron solo el 23% de los generados por el agro, el avance modificó la composición del comercio exterior. Durante los primeros meses del año, el aceite crudo de petróleo desplazó del podio al aceite de soja, históricamente el principal producto comercializado por la Argentina en otros mercados. Del monto aportado por las cadenas agroindustriales, el 68,5% correspondió a los complejos granarios. Luego, las economías regionales participaron con el 14%, las carnes con el 10%, los lácteos representaron el 2,5% y el 5% restante provino de otras actividades comprendidas en el sector.
Nueve complejos marcaron máximos
De los 20 grupos estudiados 14 aumentaron tanto el valor como el volumen de sus operaciones, mostrando un desempeño generalizado positivo. En esa lista se ubicaron girasol, porcino, maíz, trigo, cebada, bovino, lácteos, pesca, limón, uva, legumbres, forestal, té y ovinos.
Además, nueve actividades lograron su mejor primer semestre desde el inicio de la medición. Bovinos, limón, peras y manzanas, legumbres, ovinos, porcinos, girasol, lácteos y pesca establecieron máximos en divisas, mientras que las últimas cinco también alcanzaron marcas inéditas en toneladas.
Sin embargo, en el caso de la soja, las peras y las manzanas incrementaron la facturación pese a despachar menos mercadería. Mientras que yerba mate y maní ampliaron las cantidades, pero recibieron menos dólares. Y los complejos avícola y arrocero fueron los únicos que retrocedieron en ambos indicadores.
Retenciones y potencial exportador
Las cadenas agroindustriales aportaron USD 2.407 millones en concepto de Derechos de Exportación durante el período. El 91% provino de los granos, el 5% de las carnes, el 3% de las economías regionales y el 1% de otros productos.
Según la estimación incluida en el informe, eliminar esos tributos permitiría producir 70,4 millones de toneladas adicionales de granos en un plazo de diez años, una expansión del 56%. Parte de ese incremento podría volcarse al mercado internacional y sumar USD 25.791 millones a las colocaciones del sector.
Esa mejora tendría una magnitud comparable con el crecimiento que distintas proyecciones atribuyen a la minería y la energía, estimado entre USD 20.000 millones y USD 30.000 millones. La diferencia es que la agroindustria ya constituye el principal bloque exportador del país y conserva capacidad para ampliar su presencia global.
Un cierre de año condicionado
FADA proyectó que el sector podría finalizar 2026 con ingresos cercanos a USD 55.000 millones, un nivel similar al de los dos años anteriores. La estimación se sostuvo en una oferta de granos de 146,8 millones de toneladas (15% superior a la campaña 2024/25), precios favorables para la carne bovina y señales neutrales a positivas para los cultivos y sus derivados.
Sin embargo, para varias economías regionales el principal obstáculo radica en que los precios que reciben los productores se mantuvieron prácticamente estancados o crecieron por debajo de la inflación y del aumento de los costos operativos. De esta manera, cuando la situación se prolongue comenzará a impactar en los demás componentes y dificulta la recuperación de estas actividades.
De esta manera, el crecimiento de las ventas y los nuevos récords confirmaron la fortaleza exportadora del agro argentino. No obstante, la pérdida de participación frente a la energía y las dificultades de distintas producciones regionales anticiparon una composición más diversificada, y también más desafiante, del ingreso de divisas.


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