Es el centenario de aquél hito, dando pié al nacimiento de la FAA - Federación Argentina Agraria.
En el día de la fecha se cumple el centenario de uno de los episodios más importantes en la historia del gremialismo agropecuario argentino, en homenaje a los chacareros de 1912..
El 25 de junio de aquel año, los agricultores reunidos en Alcorta (departamento de Constitución, Santa Fe), hicieron oír su voz de protesta a raíz de las condiciones sociales y económicas que afectaban su actividad, algunas de ellas de mediano y otras de largo plazo. Esas condiciones convergieron en el desarrollo de una agricultura fuertemente especulativa: el aumento en los precios agrícolas era acompañado por el de los alquileres de la tierra; lo que suponía, a su vez, una mayor valorización de ésta. Un panorama que un siglo después sorprende en las similitudes.
Dicha valorización alimentaba las reticencias terratenientes a desprenderse del recurso. A partir de datos oficiales consignados por Pavlovsky, apenas un año después de la revuelta chacarera, casi las dos terceras partes de los agricultores pampeanos no eran propietarios de las tierras que cultivaban, una segunda coincidencia con la actualidad que sorprender más aún.
Además de los factores de mediano plazo, la protesta chacarera de 1912 también encuentra sus antecedentes en las adversidades climáticas inmediatas. En 1911, una fuerte sequía arruinó la cosecha del maíz y del lino, y al año siguiente la recuperación en la producción maicera (7,5 millones de toneladas) poco pudo hacer por revertir la situación, ya que este volumen redundó en una importante baja de sus precios.
En tales condiciones, los colonos –como también se denominaba a los agricultores- se vieron en serias dificultades para acceder al crédito y abonar a las empresas intermediarias los elevados cánones de arrendamiento.
Por un lado, el comercio local cerró el acceso al crédito chacarero hasta tanto no se cancelaran las dudas al menos parcialmente. Por otro lado, la falta de pago de los cánones de arrendamiento los colocó ante la posibilidad concreta de ser desalojados de las tierras que ocupaban.
Endeudados con los almacenes de campaña y amenazados por el posible lanzamiento de sus explotaciones, los colonos respondieron con la declaración de la primera huelga rural en gran escala que registra la historia argentina, tanto por los numerosos contingentes que movilizó en un breve lapso como por su despliegue en una porción significativa de la región pampeana.
A su vez, la huelga contribuyó de modo decisivo a la constitución de un escenario político del que también formarían parte los sectores terratenientes, los intermediarios y el Estado. Aquel suceso cambió para siempre no sólo el escenario de la vida agraria, sino también los cimientos del mapa productivo, y con ello la historia nacional.

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