jueves, 11 de junio de 2009

El Campo y el Trabajo Infantil

ESTE VIERNES ES EL DIA MUNDIAL CONTRA EL TRABAJO INFANTIL.
EL CAMPO Y LA VERDAD SOBRE EL TRABAJO INFANTIL.

La OIT celebra el 'Día Internacional contra el Trabajo Infantil' coincidiendo con el 90º aniversario de su nacimiento y el décimo de la puesta en marcha del Convenio 182, referente a las Peores Formas de Trabajo Infantil, ratificado por 169 de los 181 países miembro de esta agencia de la ONU.
La mayoría de los niños que trabajan en América Latina no percibe ningún sueldo y lo hace para sus familias. (Télam).

En Latinoamérica el trabajo infantil afecta a unos 5,7 millones de niños, en sectores tan dispares como la agricultura (1,32 millones de menores de entre 5 a 14 años), el servicio doméstico (175.000), la pesca, el sector manufacturero, la explotación sexual o como niños soldado (30.000).

En general desde sectores y medios de comunicación oficiales se toma al campo como el gran propagador del trabajo infantil, y aceptamos que esta situación se dá en zafras y regiones específicas -en general con trabajadores no permanentes sino los llamados por cosecha, o que se abocan especialmente a cultivos específicos como del sector frutihorticola o del tabaco por ejemplo - pero en general tienen algunas características especiales: - son transitorios,- son por campaña,- y en su gran mayoría no están adheridos ni reconocidos para UATRE (la entidad que nuclea a los trabajadores del campo).
Existen por supuesto en tareas de tambo, agricolas-ganaderas,etc, muchos chicos que ayudan a sus padres, y lo ideal sería que no pasara, aunque todos esos chicos, en su inmensa mayoría, estudian y asisten a establecimientos educativos.
Decimos esto porque algunos sectores quieren hacer aparecer al Trabajo Infantil como un tema específico de la cadena agroindustrial cuando la inmensa mayoría de los productores agropecuarios argentinos no sólo no consienten, ni permiten, ni toleran, este tipo de explotación infantil, sino que además ayudan a sus trabajadores rurales con la formación, el desarrollo y la educación de cientos de miles de chicos.

¿Mientras tanto que pasa con la gran mayoría de nuestros chicos pobres?¿Qué pasa con estos cientos de miles de chicos pobres con su marginalidad y su trabajo en ciudades, conurbanos y villas? ¿Ello no es Trabajo Infantil?

Para muchos de nuestros comunicadores parece que no.
El arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio, fue muy claro hace un tiempo cuando expresó su genuina preocupación por el tema: "niños y jóvenes, en situación de calle, mendigando, durmiendo en estaciones de subtes y ferrocarriles, en zaguanes y recovas; en ocasiones aspirando solos o grupalmente, cartoneando y hurgando en la basura en búsqueda, quizás, de su última comida diaria". Para resaltar las paradojas argentinas dijo el cardenal: "si aparece un carrito de cartoneros tirados por un caballo puede ser decomisado. Pero hay cientos de carritos de cartoneros que andan por todas partes (los veo diariamente en el micro centro) y como no se puede un caballo, entonces, muchas veces los empujan los chicos. ¿Es que éstos chicos no son tracción a sangre?", aseguró Bergoglio.

Como nos duele caminar por nuestras grandes urbes y estar permanentemente en contacto con decenas de chicos por esquina, con familias pidiendo limosna en las calle, y con un transitar que nos ha hecho perder la sensibilidad, cuando observamos situaciones terribles de nuestros chicos intentando sobrevivir como algo natural.
Quizás algunos también le quieran echar la culpa al campo por todo esto.
A nadie le entraría en la cabeza culpar a filósofos, teóricos, sociólogos, psicólogos, periodistas y a todos los funcionarios y políticos de las grandes urbes por esta situación.
La Iglesia habla del "acostumbramiento progresivo como sociedad de creciente pasividad e indiferencia" en similar tenor.

Quizás muchos que hoy declaman contra el Trabajo Infantil Rural deberían juzgar su actitud personal y política, posibilitando y muchas de las veces propagando a través de políticas y deformaciones ideológicas a esta "marginalidad infantil". Así como se deben eliminar todos los vestigios de Trabajo Infantil Rural, también se debe pensar que todos estos recursos que vienen de nuestros trabajadores de la cadena agroindustrial, a través de las retenciones, del impuesto al cheque, y otros tributos distorsivos, no quede en los pasillos ni en los vericuetos de las cajas ministeriales, sino en el cuerpo, en el corazón y la razón de nuestros miles de chicos carenciados, que viven en condiciones de hacinamiento y degradación, porque la verguenza nacional y el masivo Trabajo Infantil pasa por ésta realidad.

Miguel Saredi, Pte Pampa Sur www.grupopampasur.com.ar

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